*Así se escondió por más de una década el líder del CJNG
México. (23 de febrero). – Tras años de figurar como el narcotraficante más buscado de México y uno de los principales objetivos de Estados Unidos, Nemesio Oseguera Cervantes, alias ‘El Mencho’, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), fue abatido este 22 de febrero en un operativo federal en Tapalpa, en la sierra de Jalisco.
La muerte de ‘El Mencho’, confirmada por el Gabinete de Seguridad, cierra un capítulo central en la historia reciente del narcotráfico y el crimen organizado en el país y abre interrogantes sobre el futuro de la organización criminal que encabezó durante más de una década.
Durante este tiempo, la pregunta fue la misma: ¿cómo logró mantenerse oculto el hombre que dirigía el cártel con mayor expansión territorial en México? Un perfil publicado por El País detalla como ‘El Mencho’ construyó un esquema estratégico de protección basado en tres círculos de seguridad que le permitió evadir durante años a las autoridades mexicanas y estadounidenses.
El primer círculo de seguridad de Nemesio Oseguera Cervantes era inmediato y táctico: una red de ‘halcones’ y vigilantes distribuidos en comunidades estratégicas que alertaban sobre movimientos de fuerzas federales. Este sistema de monitoreo permitía detectar retenes, convoyes militares o despliegues inusuales con suficiente anticipación para evacuar cualquier punto comprometido.
El segundo estaba integrado por un grupo de sicarios de élite, muchos con entrenamiento especializado y armamento de alto calibre. No se trataba únicamente de escoltas, sino de una fuerza de reacción capaz de contener o disuadir operativos de captura. Este blindaje armado fue clave para frustrar intentos previos de detención.
El tercer, el más difícil de rastrear, operaba en el plano institucional. Según explica Carlos Flores, del Centro de Investigaciones y Estudios Avanzados en Antropología Social, el líder del CJNG habría contado con redes de complicidad que incluían funcionarios locales y políticos de alto nivel que fueron clave para la expansión del cártel.
A diferencia de otros capos que cultivaron una imagen pública extravagante, Oseguera Cervantes optó por la discreción. Evitó la exposición mediática, redujo su presencia en eventos sociales y limitó al máximo su comunicación directa, manteniendo un perfil bajo.
No fue hasta 2013 que la policía de Jalisco abrió los primeros casos en su contra: la muerte de un cocinero que sirvió en una de sus fiestas y los asesinatos de unos pescadores. El ‘Señor de Los Gallos’, como también lo apodan, también solía reclutar a jóvenes que egresados en derecho y contabilidad de la Universidad de Guadalajara.