*No lo desafueran, porque saben de su cercanía con Marco Rubio.
Luis Pablo Carrillo Manjarrez
Cuautla, Mor. (2 de septiembre). – En tanto que en el Congreso continúa la polarización y la confrontación entre la mayoría autoritaria de Morena y la minoría opositora que representa el PRI, porque ya domaron al PAN y MC solo es un espectador, el líder priista, Alejandro Moreno, sigue con los guantes puestos, y desde la tribuna más alta de la nación denuncia que: “Morena no es un partido ni un movimiento, es un cártel que pactó con criminales”.
Alito aseguró ante todos los morenistas del país representados por sus diputados de mayoría y de representación proporcional que el terrorismo de Estado que encabeza Morena constituye una amenaza para la paz y la integridad territorial”.
Enfrente los duros de Morena gritan “Fuera” y “Desafuero”, pero de los gritos no pasan a los hechos, porque en el fondo le teman a Alito Moreno.
No porque este represente a un partido que dio origen en gran parte a Morena, con su dirigente AMLO hecho en las filas tricolores, sino porque saben de la relación de Alito con el gobierno de Estados Unidos y con Marco Rubio, porque para nadie es un secreto que el dirigente se ha convertido en informante -y operante- del gobierno de los Estados Unidos.
El problema para Morena es que no se atreven a proceder en la solicitud de juicio político contra Moreno Cárdenas, no porque les falten ganas o necesiten pruebas de sus presuntos delitos de enriquecimiento y corrupción, sino porque a estas alturas todos en la 4T saben muy bien que Alito es uno de un informante del gobierno de Estados Unidos y que tiene una relación muy cercana con el secretario de estado Marco Rubio que este miércoles estará de visita en México.