*Guardia Nacional, ¿La panacea para devolverle la paz, la seguridad y tranquilidad a los morelenses?…

Por: Felipe Villafaña

La semana pasada, el Congreso de la Unión aprobó el proyecto de seguridad pública llamado Guardia Nacional, que implica la creación de una nueva policía que integra las fuerzas públicas del gobierno federal y que serán quienes las que a futuro serán los encargados del orden en el país.

Pero hay dudas de la población más que esperanzas sobre el nuevo modelo, que de fondo nadie sabe cómo funcionará y solamente hay especulaciones sobre el mismo.

Cierto es que la misma sociedad ha solicitado las fuerzas armadas como es el Ejército Mexicano y la Marina en las calles, como un escudo para disminuir la violencia en la vía pública e incluso en los hogares.

No es la primera ocasión que la sociedad grita desesperadamente sobre la militarización del orden público, pero en México como en Morelos la memoria es un aspecto inexistente desde los años setentas del siglo pasado era solicitado un gobierno militar para que “ponga orden”, ante la corrupción de las administraciones manejadas por los civiles y el crecimiento de la guerrilla en las zonas rurales, así como en las urbanas.

Actualmente, la sociedad demandó la Guardia Nacional encabezada por dos honorables instituciones dedicadas al apoyo de las comunidades en desgracia por fenómenos naturales, como son el Ejército Mexicano y la Marina.

Ambas ya operan desde el gobierno de Felipe Calderón, sobre todo en los estados del norte del país como lo son, principalmente: Tamaulipas, Sinaloa e incluso Baja California Norte.

Su lucha primero fue contra el narcotráfico, que incluso también provocó el robo de combustible para venderlo a un precio demasiado barato en las calles de las entidades antes referidas, sin ningún problema.

Del combate que se tuvo contra el narcotráfico, que tuvo cierto fracaso por los nexos que mantuvieron algunos comandantes de las zonas militares con los jefes de la delincuencia organizada todo quedó en un fracaso, aunque hoy esos hoy llamados traidores a la patria son condenados jurídicamente.

Sin embargo, ante la corrupción y desconfianza social que hay hacia las corporaciones policíacas, la sociedad prefiere estar custodiada por los soldados y marinos.

En Morelos, el Mando Único fue un fracaso y nadie le tiene confianza al Mando Mixto Coordinado que hoy es visto como la misma gata, pero revolcada.

No son los últimos acontecimientos violentos por los que la sociedad morelense desconfía de las corporaciones policíacas locales, sino que todavía en nuestros días estás están dedicadas en extorsionar al ciudadano u adolescente que transita por las calles.

Lo peor es que cuando la sociedad requiere de su auxilio llegan 20 ó 30 minutos después, solamente para tomar datos y las víctimas se quedan con su impotencia.

Por ello la Guardia Nacional es la panacea del pueblo morelense para disminuir o, de plano, acabar con esta inseguridad y zozobra que hay en sus –ahora- 36 municipios en donde los delincuentes han rebasado al estado.

Pero también habrá que decirlo que Roma no se construyó en un solo día, que todo tiene un proceso y quizá pase todo un sexenio y la seguridad pública no llegue al objetivo que planteamos.

En este tema, también le tienen que entrar los municipios, los 33 que se han olvidado de algo muy importante que es la prevención del delito y no es solo limpiar jardines, pintas canchas de usos múltiples y otras acciones.

Los municipios junto con las autoridades auxiliares tienen que entrar a campañas muy fuertes y convencer a una sociedad olvidadiza que la educación se mama en casa,  no en las escuelas públicas o privadas.

Luego entonces la realidad es que la Guardia Nacional no será quien por sí misma responda sobre la inseguridad pública que hoy padecemos, ni nos quitará el miedo solamente de ver pasar las tanquetas en nuestras calles.

Sobre todo cuando al interior del hogar dejamos de escuchar a nuestros hijos, de saber cuáles son sus sueños, sus objetivos y apoyarlos en su desarrollo.

Así es que la Guardia Nacional solamente funcionará si hay una verdadera limpia en las policías locales, en la Fiscalía General del Estado de Morelos que debe ser de la cabeza a los pies y también si los padres de familia le entran sin miedo a educar a sus hijos, ya lo demás viene por añadidura.

Es un tema complejo, pero nunca difícil y principalmente cuando también desde la esferas del gobierno estatal aprenden a escuchar al pueblo, que no se cierren y abran sus oídos hacia la crítica propositiva y hasta la negativa para hacer una evaluación seria de lo que un pueblo como el de Morelos de lo que hoy desea.