Por: Felipe Villafaña

*Luis Cornejo Alatorre, el gran simulador del gobierno del Cuauh...

Hace 36 años, a Luis Arturo Cornejo Alatorre le brilló la vida cuando el mejor gobernador de Morelos, Don Lauro Ortega Martínez (1982-1988), le dio la oportunidad de ser el Secretario de Gobernación estatal.

En aquellos años, el hoy secretario de Educación estatal tenía todas las confianzas del gobernador para hacer su papel, tanto así que en 1985 le fue concedida una misión especial en Axochiapan, cuando el ya desaparecido Partido Demócrata Mexicano gana la elección local al Partido Revolucionario Institucional.

Para crear presión en la entonces conocida como “la Siberia de Morelos”, Luis Arturo Cornejo Alatorre con mujeres de diversos municipios, excepto la mayoría de Axochiapan, organiza la famosa “marcha de las escobas” y tirar el triunfo que en las urnas gano el PDM.

A cambio, la sociedad de la comunidad en comento se rebela contra el gobierno de Don Lauro Ortega Martínez y el secretario de Gobernación estatal busca a través del Congreso, de mayoría priísta, desconocer el proceso y crea un Concejo Municipal.

Entonces a Arturo Cornejo Alatorre se le conoció como un personaje antidemocrático por los partidos opositores al PRI, tanto que también el PAN –el que no conoce su actual dirigencia estatal- realizó un gran movimiento porque fuera permitido uno de sus integrantes como diputado local.

Y en la historia de la democracia estatal el hoy secretario de Educación en la década de los años ochentas del siglo pasado fue conocido como Luis Arturo “Cornetas” Alatorre, a tal grado de que muchos pidieron su salida del gobierno, pero tenía un padrino en el gobierno federal, Jorge Pesqueira Olea, con quien hizo una gran amistad.

Sin embargo, como la propia vida no cumple caprichos, en sustitución de Jorge Pesqueira Olea como candidato del PRI al gobierno de Morelos llegó Don Antonio Riva Palacio López, situación que hizo salir del estado a Luis Arturo Cornetas Alatorre.

Y regresó el hoy secretario de Educación a tratar de conseguir un “hueso” con Jorge Carrillo Olea quien lo conoció como un patrañero, fingidor y al final quedó fuera del presupuesto por seis años más.

Pero muy hábil en su actuar, logró ser diputado local plurinominal con el antecesor del partido del Movimiento Ciudadano, en una legislatura que pasó con más pena que gloria y fue en la 51 local.

En esa, todos sabían quién era el señor diputado, porque ya traía la fama de embustero y farsante,  tanto que a la tribuna solamente subía durante las inauguraciones y cierres de periodos ordinarios.

Después, ya el demagogo y decrépito diputado local Luis Arturo Cornejo Alatorre quedó perdido en la vida política, nadie sabía de su existencia o incluso si todavía vivía en Morelos.

Y no fue hasta el año 2018 cuando apareció en el escenario estatal y eso el pasado primero de octubre al ser nombrado secretario de Educación, para sorpresa de muchos.

En los primeros 100 días de gobierno de Cuauhtémoc Blanco Bravo y en aras de hacer un análisis serio de quien le sirve o no, la realidad es que es indispensable la salida de Luis Arturo Cornejo Alatorre.

Para la sociedad actual, el secretario de Educación del estado resulta un personaje obsoleto, que finge y desconoce la realidad de un sector importante para el estado.

Hay quienes presumen que hoy, el Cornetas Alatorre ya perdió la memoria y por ello deja de cumplir compromisos, solamente navega dentro de un cargo que mensualmente le da a ganar 80 mil pesos y otras prebendas más.

El ser una persona en edad en plenitud no es un acto negativo y al contrario la experiencia debe aprovecharse, sobre todo cuando en el servicio público hay la capacidad de hacerlo con constancia y a favor de la sociedad.

Pero cuando toda la vida fue un embustero, la realidad es que hoy en este gabinete de Cuauhtémoc Blanco Bravo ya no caben los farsantes como Luis Arturo Cornejo Alatorre, sino traer quienes pueden ayudar en sacar un sector demasiado vapuleado por el sexenio pasado.

El sector educativo no es para trabajar bajo demagogia, para ser patrañero y menos simulador, en momentos que hay menores de edad que quieren salir adelante en su preparación y conocimiento.

Vivir del engaño y la simulación en estos tiempos es perder, por eso ya es necesario el retiro de alguien que dentro del servicio público toda su vida simuló y es el caso de Luis Arturo Cornejo Alatorre. La palabra la tiene el gobernador Cuauhtémoc Blanco.