Ignorar lo que nos afecta.

Una frase budista afirma que “solo nos puede dañar aquello a lo que le conferimos importancia”. No son las situaciones, sino el significado que le damos y cómo reaccionamos, lo que determina su impacto en nosotros. Por eso, si queremos proteger nuestro equilibrio emocional, debemos aprender a ignorar algunas cosas.

Ignorar no significa adoptar una actitud pasiva y tampoco significa que dejaremos de hacerle frente a ciertas situaciones, significa aprender a darle importancia a las cosas que realmente lo merecen y restarle impacto a aquellas cosas que no deben tener una presencia tan importante en nuestras vidas.

Ignorar, en este caso, no es sinónimo de desconocimiento sino que implica un acto consciente, una decisión en la que sacamos de nuestra conciencia aquellas cosas intrascendentes que solo nos dañan. No significa obviar u ocultar los problemas sino limpiar la mente de todo aquello que ocupa un lugar innecesario para hacerle espacio a lo que realmente cuenta.
No es fácil ignorar ciertas cosas, ciertas personas, ciertas situaciones… No siempre sabemos percibir lo que nos puede hacer daño y nos aferramos a ello. En otras ocasiones, ignorar significa cortar vínculos, cambiar nuestra forma de pensar y nuestras actitudes, algo que no es sencillo y requiere una gran dosis de valentía.
¡Que tengas un bendecido lunes!