“Murder 8”: la muerte química que llegó desde China para México y EEUU

*Al igual que la heroína, la morfina, el fentanilo actúa uniéndose a áreas del cerebro que controlan el dolor, las emociones y da a los consumidores una sensación de bienestar y euforia.

MM. (21 de Febrero del 2021). – El fentanilo se ha convertido en el enemigo silencioso que es responsable de miles de muertes en Estados Unidos, más que cualquier otra droga sintética.

Desde el primer trimestre de 2020 el mundo ha vivido prácticamente en un encierro ante la amenaza de la COVID-19. El silencio se ha convertido en el escenario perfecto para que una sustancia química producida en China esté cambiando para siempre la vida en México y Estados Unidos.

En el escenario del tráfico de fentanilo, China pone la materia prima, los cárteles mexicanos la mano de obra y Estados Unidos los muertos.

Para la Organización Mundial de la Salud (OMS), los opioides pueden provocar dificultades respiratorias, además de que una sobredosis puede llevar a la muerte. Este opioide se comercializa ilegalmente en forma de píldoras, inyectables o hasta parches.

El bajo precio al que se puede obtener en China multiplica las ganancias para las organizaciones criminales. Datos del gobierno de EEUU señalan que un kilo de “Murder 8” en el país asiático tiene un costo de USD 9.000 pero ya una vez procesado en México en forma de pastillas puede dar a los cárteles ganancias por hasta 1,3 millones de dólares.

Además de importar el fentanilo desde China y recientemente también de India, los cárteles mexicanos compran en estos países maquinaria para el procesamiento de la droga que generalmente venden en forma de pastilla. Un kilo es suficiente para producir 20 millones de pastillas.

En septiembre de 2020, el Ministerio de Defensa de México (SEDENA) dio a conocer las cinco rutas por las que el fentanilo llega a Estados Unidos: vía China-Alaska; China-Canadá, China-México; India-México.

En el caso de México, ya sea desde China o India, la droga entra por el Pacífico a los Puertos de Manzanillo, en Colima, y Lázaro Cárdenas, Michoacán, y de ahí se dirige a estados como Baja California, Jalisco, Nayarit, Sinaloa y Sonora desde donde se distribuye al resto del país y se trafica a Estados Unidos en camiones donde las píldoras están escondidas entre estas mercancías o en las llantas de camiones de carga u otro tipo de vehículos.

Su traslado una vez procesado es tan sencillo que cualquier persona que cruce la frontera caminando puede llevar miles de pastillas.

La droga también llega a EEUU a través de los túneles que los cárteles han construido a lo largo de la frontera mexicana por donde al año trafican con millones de dólares en sustancias ilícitas.

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