Vida Política

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Juan Carlos Salgado Ponce, el imberbe que como secretario de desarrollo económico, no trajo ni una cantina a Morelos…

 Por: Felipe Villafaña
Uno de los peores servidores públicos que todavía tiene Graco Ramírez en su administración, es el secretario de Desarrollo Económico, Juan Carlos Salgado Ponce, quien es un camaleónico personaje, porque cuando no se viste de tricolor lo hace de amarrillo, pero todo a conveniencia propia.
Cuál fue el “trabajo” del hijo de Juan Salgado Brito, es la pregunta de los ciudadanos que con sus impuestos no sólo le han pagado su ofensivo salario, prestaciones económicas, sino también viajes y otros de los beneficios que otorga el poder público.
En realidad no hubo trabajo como tal, porque las últimas grandes plazas comerciales que llegaron estaban acordadas, algunas, desde el gobierno de Sergio Estrada Cajigal Ramírez al ver el éxito de Plaza Galerías, y otras corresponden a la gestión de Marco Antonio Adame Castillo.
A 41 días de terminar el gobierno de Graco Ramírez, al soberbio Juan Carlos Salgado Ponce se le ocurre decir que habrá vuelos comerciales en el aeropuerto Mariano Matamoros, que hoy está prácticamente abandonado por la actual administración y al que no baja ni un “loro huasteco”
La realidad es que la Secretaría de Desarrollo Económico del gobierno morelense sigue siendo un ente infuncional, incapaz de traer nuevos desarrollos al estado y que estos generen empleos.
Al contrario, igual que la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, en esta última etapa del gobierno han demostrado inoperatividad porque solamente en los meses de mayo, junio y julio la planta laboral en Morelos descendió con la pérdida de más de 12 mil empleos.
El secretario de Desarrollo Económico sigue sin darse cuenta que las empresas, principalmente, de la Ciudad Industrial del Valle de Cuernavaca, están extinguiéndose al tener que sacrificar el empleo de sus obreros.
Primero fue Nissan con la desaparición de un turno ante la caída en la venta de automotores, luego la industria farmacéutica la afectada y ahora vienen también las de las tarjetas inteligentes y otras más que han advertido a su base laboral que habrá recortes en las fuentes de trabajo.
El asunto es que como no hay un secretario de Desarrollo Económico, es obvio que no hay impulso al estado, que de hecho ya a Juan Carlos Salgado Ponce no le interesa promover los beneficios que hay en Morelos para las empresas.
Sabe el hoy inútil y DIVO secretario, que a partir del primero de septiembre continuará sus labores al frente del negocio que sus “papis” le instalaron para que no ande de vago, pero sin imaginar que al no haber suficiente dinero ni empleo también ahora, su pobre universidad está en riesgo de quebrar.
El problema es que el chamaco no sabe hacer absolutamente nada (eso sí, enojarse y pelearse con todo mundo) y como prueba está que su paso por la cúpula patronal morelense fue desapercibido, como político carece de talento y de confianza, así es que su futuro no es nada alentador.
Pero por su lamentable desempeño como servidor público estatal deja en riesgo la estabilidad de una entidad que merece desarrollarse, por ello los morelenses y sus residentes ahora plantean que pase el tiempo rápido al abrirse una esperanza de cambio con la próxima administración.
Pero también están de acuerdo en que venga la justicia sobre aquellos servidores públicos que solamente hicieron del cargo uso personal y ahí está Juan Carlos Salgado Ponce, quien también forma parte de un grupo que son para el olvido.
En estos momentos de crisis económica, es notable la ausencia del promotor del desarrollo económico en la entidad, porque su papel es tratar de fortalecer la industria local y es evidente no hay tal situación.
Tampoco hay información sobre posibles arribos de inversionistas, tanto que hoy la iniciativa privada suele quejarse de que Morelos dejó de ser destino para reuniones de empresarios.
Eso demuestra una vez más que el Impuesto del dos por Ciento Sobre la Nómina solamente fue recaudado, sin ser utilizado para los objetivos por el que fue creado en el gobierno de Marco Antonio Adame Castillo.
Alguien desvío los recursos recaudados por el Impuesto Sobre la Nómina, incluso hasta Juan Salgado Ponce los pudo haber usado en sus recientes viajes a Japón y otros países, que por cierto al momento ni a futuro se verán los resultados.
Habrá que recordar después del viaje a Japón en donde presuntamente hubo reuniones con los propietarios de las empresas Nissan y Firestone ambas, una semana después, iniciaron con los despidos de trabajadores.
En menos de 72 horas cuando menos unas mil personas perdieron su empleo, situación que solo es un botón de muestra del pésimo papel de Juan Carlos Salgado Ponce como secretario de Desarrollo Económico.

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